Libido

Un juego de cartas para dos, en dos celulares.

Sube de a poco, respeta lo que cada uno aceptó y se adapta a la noche que tienen: quince minutos con gente en casa no es lo mismo que un sábado con la casa sola.

Entrar con un código

Está en prueba cerrada: por ahora se entra por invitación.

Cómo es una partida

  1. 1Cada uno marca sus límitesEn su propio teléfono, sin que el otro vea nada. Hasta qué nivel acepta llegar hoy y qué temas quiere dejar afuera.
  2. 2Cuentan cómo viene la nocheCuánto tiempo tienen, si hay que hacer silencio, qué hay a mano. Se contesta tocando, en treinta segundos.
  3. 3Salen las cartasUna por vez, a pantalla completa. Arranca en charla y sube solo si los dos quieren.
  4. 4Termina cuando tiene que terminarEl juego arma la noche para que entre en el tiempo que dijeron y cierre en una carta final.

Qué incluye

Precio

Todavía no está a la venta. Estamos probándolo con un grupo chico antes de abrirlo.

Preguntas

¿La otra persona ve lo que marqué?
No, y no es una promesa: es cómo está construido. Cada uno declara sus límites por separado y el servidor solo calcula la intersección. No existe ninguna pantalla, ni ningún camino en la base de datos, que muestre lo que excluyó la otra persona.
¿Hay que registrarse los dos?
No. Uno crea la sala y la otra persona entra con un código de seis letras, sin cuenta y sin dar su correo.
¿Qué pasa si pasamos una carta?
Nada. No hay puntos, no hay ganadores y no hay prendas. Pasar es una opción más, y el diseño lo deja claro en cada pantalla.
¿Se puede cortar en cualquier momento?
Sí. Hay un botón de corte inmediato siempre visible que termina la partida al instante.
¿Guardan lo que hacemos?
No. No hay chat, no registramos respuestas y no guardamos texto libre sobre su intimidad. De las partidas queda qué cartas salieron, para no repetirlas.
¿Sirve si hace años que estamos juntos?
Es para eso. Los primeros niveles son conversación; la progresión existe justamente para que no haya que empezar por el final.